LA LÓGICA DE LA CAIDA DE LA TEJA O DE LA CHAUCHA (1) Quién no ha tenido la experiencia de un conocimiento que repentinamente y en un instante, se te hace claro. Cuando ocurre, sentimos y pensamos que al fin nos cayó la chaucha o la teja de un conocimiento que desde hace rato andábamos buscando, comprendemos por qué los actos voluntariosos no nos llevaban al conocimiento: faltaba relacionar ciertos aspectos todavía desconectados y desordenados; sólo después de darle muchas vueltas en el intento de ordenar y conectar las piezas, llegamos al número crítico posibilitador de este salto cuántico. Esto que me ha pasado es lo que me ha hecho entender de alguna manera el número crítico de la física cuántica y también sospechar de un "hacer política" distinto que me sitúe fuera, afuera de la forma convencional de las estrategias de la conquista del poder. Experiencias de seres humanos que se han organizado en situaciones extremas, sin estructuras piramidales, verticales y que funcionaron perfectamente durante las emergencias, así como vestigios de civilizaciones pasadas, nos dan pistas de otras formas de organización de las sociedades. Nuestro mundo conocido apela a un ser humano débil, carente, a quien hay que educar y fijarle las reglas a través de un sistema de castigos para dominar su naturaleza, asentado en la idea de superioridad divina inmodificable que desde un poder ordena y jerarquiza; de esto sabemos bien las mujeres. El desafío consiste en pensar y organizar una sociedad basada en la reflexión inteligente y en la capacidad de respeto, que es un concepto resultado del pensamiento y no un sentimiento, el cual implica la legitimidad de la otra/otro en la horizontalidad, es decir, como una persona completa y en sí misma, capaz y que ejerza su pensamiento con un razonamiento abierto y flexible; lejos de la "tolerancia", hoy en día tan en boga, porque el discurso de la "tolerancia" con su práctica dudosa se asienta en el poder del sistema que "tolera" a quienes no cumplen a cabalidad el modelo impuesto, legitimando los prejuicios. Sospecho que la física cuántica está proponiendo un conocimiento que aún no se incorpora como "otra" cultura y que sin embargo la ciencia está usando para entender el mundo de la materia. Sospecho, además, que estos saberes están en peligro de ser otra vez tomados y manipulados, ahora en favor de la globalización, por el orden simbólico del dominio y su linealidad, perdiendo su capacidad transformadora. "Los 'montones' hicieron su aparición en los primeros días de la teoría cuántica cuando Max Planck demostró que toda la energía irradiaba por medio de paquetes individuales, llamados "cuanta", en lugar de a través de corrientes que discurrían por un espectro continuo; los "saltos" aparecieron unos años después cuando Niels Bohr demostró que los electrones pasan de un estado de energía a otro por medio de "saltos cuánticos", cuya dimensión depende del número de cuanta de energía que hayan absorbido o desprendido (...) La nueva descripción del movimiento como una serie de saltos discontinuos constituyó uno de los cambios conceptuales más fundamentales que vieron la luz en la teoría cuántica. Fue algo así como sustituir la corriente continua de la vida real por los silencios desiguales y rotos que constituyen cada uno de los planos en que se subdivide una película." (Danah Zohar, La Conciencia Cuántica). Estamos entre la lógica de la vieja física newtiana y una nueva que recién comenzamos a vislumbrar y todavía nos cuesta mucho entender. Salirnos de la linealidad de la forma convencional de pensar, nos lleva a buscar otras maneras de conocimiento, donde lo importante no es la acumulación de información ni su dominio, sino la armonización del saber que puede provocar este salto cuántico; el conocimiento se puede acercar más a armonizar que a dominar. El feminismo, desde un principio, pretende recuperar nuestros cuerpos, pues en ellos se materializa el poder a través del maltrato. Darme cuenta y expresar que el cuerpo es el único instrumento que tenemos para tocar la vida ha sido el inicio de mi libertad, porque con él recuperé mi cabeza, mi pensamiento. Esta libertad la estoy ejerciendo en este momento al tomar de la física cuántica lo que me da sentido para comprender la vida en que estamos. Sin embargo, esta misma física se ha utilizado para producir un desarrollo de la tecnología que nos lleva a la descorporalización -¿casualidad?. La colonización del cuerpo de las personas mediante biotecnologías es un drama -como plantea Paul Virilio en el libro Cibermundo ¿Una Política Suicida?-, donde se fusiona lo biológico con lo tecnológico, como los estimuladores cardiacos, los trasplantes, memorias adicionales dentro del cuerpo, el clon, etc. que ya no se agotan en el sobrevivir a una enfermedad sino que "compiten" con la vida: éste es el drama; doble drama para las mujeres, cuyos cuerpos se usan como laboratorios de experimentación para la ingeniería genética. Estamos entrando en el concepto de "hombre-prótesis", me temo que todo esto ocurre dentro de las más clásicas perspectivas masculinistas: el mito del "súper hombre", del "hombre biónico" que ahora se tecnologiza a sí mismo luego de haber tecnologizado el planeta. La descorporalización se vivencia también en el "cibersexo", que se practica sin cuerpo a través de los "captadores" sentidos que se transmiten a distancia y sin espacio real, sin un contacto físico con otra/otro. Sin cuerpo, sin historia, las mujeres parecemos ir siempre varios pasos atrás de las ideas masculinistas; nosotras pretendemos resimbolizar nuestros cuerpos, recuperar nuestra historia, mientras la cibernética se precipita hacia la descorporalización y hacia la supresión de la memoria histórica. La política consiste más que en desinventar, en descolonizar la mirada y en entender que una idea se desconstruye sólo con otra idea, con otro concepto, con otra lógica. La noción de información está en el centro de la ciencia y su militarización; el "internet" es fruto del pentágono y todas las tecnologías satelitales han sido en primera instancia tecnologías militares, éstas son las responsables de la "militarización de los conocimientos, de la ciencia y de la información" y, por otro lado, de la pérdida de la "universidad civil" como lugar generador de ciencias y pensamientos. Esto nos pone frente a un fenómeno de totalitarismo sin fronteras ni límites: el triunfo de la macrocultura del dominio con todas sus secuelas. Frente a esta avalancha cibernética no es posible una vuelta hacia atrás, menos para las mujeres, para los hombres es fácil jugar a los caballeros andantes del medioevo o de la ciencia ficción, para nosotras es más de lo mismo o quién sabe, cada vez peor. No se trata de endiosar la tecnología ni tampoco de condenarla, el problema no es la tecnología en sí misma, sino es la cultura, con sus valores y su lógica, que la contiene y la sostiene. La tecnología la podemos usar para el bien-estar o para el mal-estar. Retomando a Paul Virilio -dejando de lado sus nostálgicas vueltas atrás de familia y pareja, y su sexismo- el poder es inseparable de la riqueza y la riqueza es inseparable de la velocidad; sin la fibra óptica no hay globalización de la economía. El poder es siempre la capacidad de controlar territorios, sean éstos reales, simbólicos o virtuales. La velocidad es un medio provocado por el vehículo (¿la fibra óptica es el vehículo para la "velocidad de la luz"?) y cambia la visión del mundo: no es lo mismo mirar el mundo desde un caballo que desde un satélite; no es lo mismo vivir entre seres vivos que vivir entre seres semirobóticos. El accidente global es la cara oculta del progreso técnico y científico de la masculinidad: una colisión ferroviaria puede provocar daños locales sin involucrar al resto del mundo, pero, en los territorios globales de la actualidad, las consecuencias del accidente son absolutas, porque envuelven a todo el planeta (el mismo tren cargado de desechos radioactivos). Hoy, la televisión reemplaza al espacio público por la imagen pública y ésta ya no está en la ciudad sino en la ciudad virtual que pretendemos habitar porque miramos juntos la televisión y asistimos al "shopping" por internet. Las ciudades se encuentran en una situación crítica, la tendencia es hacia la desintegración de la comunidad de los presentes en beneficio de los ausentes "que se quedan pegados" en internet o en los multimedios: éste es uno de los aspectos del accidente general; el hecho de estar más cerca de aquél que se encuentra lejos que de aquél que está al lado es un fenómeno de disolución política de la especie humana. La pérdida del cuerpo propio conlleva la pérdida del cuerpo de la otra persona, en beneficio de una especie de espectralidad de lo lejano, de aquél que está en el espacio virtual de internet o en la "familia espectral" de las teleseries. Organizar espacios de mujeres desde donde reflexionar, desde donde mirar y criticar, desde donde inventar ideas, relaciones y lógicas, es fundamental para buscar otras "estrategias" de en-señar, de politizar la vida de manera de transitar desde esta sobrevivencia repetitiva a la vivencia audaz. Para mí, el espacio de mujeres es fundamental para que "me caiga la teja" y la caída de la teja me es fundamental para entender un movimiento social con objetivos políticos que provoquen un salto cuántico. Esta teja contiene el desprendimiento de apelar constantemente al "sentido común" instalado para que las muchedumbres nos sigan y elijan; se trata, en cambio, de apelar a las rebeldías no condicionadas por la cultura, que contienen la potencialidad del crear, no así las rebeldías que se desatan del sufrimiento de las mujeres, porque finalmente son rebeldías sin causa o puro resentimiento que se funcionaliza en la marginalidad. "Rediseñar nuestros movimientos sociales implica poner en jaque nuestras concepciones tradicionales de lo que es un movimiento social o un partido político y, principalmente, la forma de hacer política. El Momufa es pensante, crítico y de cambio profundo, no responde a las temáticas que va planteando el patriarcado, sino, al contrario, responde a las propias necesidades y objetivos que tiene como movimiento. No tiene que ser masivo ni guiarse por las lógicas de las urgencias. De esta manera el Momufa cuida que cada mujer que entra como actuante de nuestro movimiento conozca, estudie y asuma su historia y desarrolle la conciencia para hacer un aporte propio de reflexión y acción políticas (...) dándole una continuidad histórica a lo que fueron los talleres de "toma de conciencia" donde el feminismo construyó gran parte de sus saberes independizándose de los conocimientos establecidos" (MANI-FIESTA del Movimiento de Mujeres Feministas y Autónomas, 1999). El pensamiento no subordinado se produce en una interlocución e interrelación con la sociedad, al mismo tiempo que desde este afuera descolonizado, así se podrá tomar y dejar aquello que nos sirva para el salto cuántico. Cuando la buena vida de nos dependa de la buena vida de todas y todos. (1) Chaucha: moneda de cobre. (chilenismo)
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